Eres el cimiento emocional. Creas el espacio seguro donde los demás se atreven a fallar, aprender y ser humanos.
La empatía activa y la vulnerabilidad valiente. Ves a la persona antes que al cargo.
Tu presencia reduce el miedo. Sigue fortaleciendo esos vínculos; ahí reside la verdadera fuerza del equipo.
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